Mientras se realizaban los trabajos de protección del sitio SC-079, Richard Alcázar, arqueólogo de El Fuerte, encontró restos de cerámica negra cuando se realizaban los trabajos de limpieza para la protección del sitio.
El año 2008, la Cueva del Geógrafo tuvo que ser protegida de urgencia, encerrándola completamente con un enmallado, debido a que los efectos del vandalismo, que no respeta el patrimonio cultural de los pueblos, ya se veían en el lugar. Uno de los objetivos de la protección era restringir el acceso al sitio a las personas no autorizadas para posteriormente realizar los trabajos de microestratigrafía, con el fin de encontrar algún elemento orgánico que permita datar la representación geográfica por el método C 14,... Noticia Completa
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Podría decirse que el objetivo del presente capítulo simplemente consiste en presentar las piezas dispersas de un rompecabezas llamado Paitití ubicándolas en su contexto histórico y basándose principalmente en las crónicas y relatos del periodo colonial, que son las únicas fuentes escritas con las que se cuentan. Se aclara que en el presente capítulo no se realizará ningún análisis geográfico para determinar la posible ubicación del Mítico Reino, ya que esto corresponderá al siguiente capítulo. Si bien, el Reino oriental del Gran Paitití no puede ser separado del periodo colonial, tampoco podría ser analizado sin considerar sus relaciones con el imperio Incaico, ya que es en el Cuzco donde los españoles se enteran por primera vez de la existencia de este mítico reino. Se trata de un reino ubicado en el territorio de los Antis del Imperio Incaico que tuvo una turbulenta historia de guerras, pactos y comercio, antes de la llegada de los españoles y fragmentos de dicha historia justamente fueron escritos en el periodo colonial. Antes de hablar de los Antis, se debe recordar que en las primeras décadas el siglo XVI el Imperio de los Incas se encontraba en una suerte de guerra civil, en la que dos hijos de Huayna Cápac se disputaban el control del Reino, ya que su padre había muerto en el Ecuador a causa de la viruela, después de haber expandido militarmente sus dominios en dichos territorios. En éste periodo de expansión del Incario, antes de la muerte del Emperador, sus ejércitos habían estado luchado contra tribus locales en el Ecuador que se oponían a perder su libertad. Primero y sin mucho éxito, los ejércitos estuvieron al mando de su hijo Atahualpa hasta que finalmente las tribus fuero aplacadas por el Inca, pero este es el momento en que la viruela cobra lo que podría considerarse como su principal víctima y el Imperio comienza a vivir una lucha por la sucesión al trono, ya que la historia podría haber seguido otro derrotero si los conquistadores hubiesen encontrado un imperio unido. Uno de los elementos más interesantes de este relato es la aparición de la viruela en el imperio Incaico antes de la llegada de los españoles, lo que quiere decir que los conquistadores viajaban más lentamente que su principal arma, ya sea por rutas marítimas o por las innumerables vías terrestres que conectaban el imperio de los Andes con sus vecinos. La muerte de Huayna Cápac debido a la viruela obliga a pensar en los contactos comerciales o militares que debieron tener entre sí los pueblos de las Américas antes de la llegada de los europeos, ya que si se supusiera un idílico imperio aislado de su entorno, dicha contaminación jamás hubiese existido, lo que a su vez quiere decir que los pueblos del sur tenían algún tipo de contacto con los pueblos del norte y la contaminación que se dio en el caso de la viruela también debió darse en tiempos anteriores pero en cuanto a cultura, técnicas agrícolas y tecnologías. Volviendo al periodo de la muerte del Emperador en el Ecuador, no se puede pasar por alto que gran parte de los ejércitos se encontraba justamente en el lugar del conflicto y no en el Cuzco donde se encontraba el segundo aspirante al trono, lo que dejaría en una posición débil a Huascar y con una ventaja obvia a Atahualpa, ya que el segundo había participado en las luchas del norte y debió conocer mejor que su hermano a los generales y a la maquinaria militar operativa con las lealtades que esto implicaría. El momento en que Atahualpa se dirige con sus ejércitos al Cuzco para tomar definitivamente el trono Inca, coincide con el desembarco de los Españoles en las costas del Perú y su posterior llegada a Cajamarca. Es lógico pensar que los ejércitos victoriosos de Atahualpa no esperaban librar ninguna batalla lejos de las fronteras del Imperio y si se daba alguna confrontación, ésta sería en el Cuzco o cerca de la capital. En este punto de los acontecimientos, la historia del Imperio podría encajar perfectamente dentro de cualquiera de las tragedias griegas; donde el oráculo ya ha hablado y todos los designios de los dioses conspiran para que un puñado de herederos de Ares, como centauros montados a caballo y con sus relucientes armaduras tomen por sorpresa al Inca en medio de la Plaza |